El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Todos estos rasgos particulares fueron analizados por el explorador con unos niveles de interés y gravedad que pocas veces habÃa demostrado con anterioridad. SabÃa que el campamento hurón se encontraba a algo más de medio kilómetro rÃo arriba, y como si presintiera un peligro inminente, empezó a mostrar signos de preocupación ante la inusual escasez de cualquier presencia enemiga. En un par de ocasiones estuvo a punto de dar la orden de atacar y tomar el poblado por sorpresa; pero su experiencia le recomendó en seguida que tal maniobra pudiera resultar fatal, a la vez que inútil. Luego, se dispuso a escuchar con mucha atención, en busca de algún sonido que indicase hostilidad en el cuadrante por el que se dirigÃa Uncas. El resultado fue una sensación de mayor incertidumbre ante la ausencia total de ruidos, a excepción del producido por el viento al soplar a través del bosque anunciando una tempestad. Finalmente, decidió pasar a la acción y no depender tanto de sus pensamientos; hizo que sus fuerzas salieran al descubierto para avanzar cautelosamente —a la vez que con decisión— rÃo arriba.