El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Animando a sus seguidores por medio de su voz y su ejemplo, Ojo de halcón dio la orden de presionar sobre el enemigo. En esta modalidad de combate tan primitiva, la carga consistÃa sencillamente en pasar de cobertura a cobertura, acercándose cada vez más al contrario. Los demás siguieron fielmente las pautas de tal maniobra con pleno éxito. Los hurones se vieron obligados a retirarse y el escenario de la contienda se trasladó en poco tiempo desde el terreno amplio en el que comenzó hasta situarse en un lugar reducido, aunque cubierto de matorrales y abundante vegetación arbórea, el cual fue aprovechado por los ahora asaltados para hacerse fuertes. Aquà la lucha se endureció, volviéndose más ardua y creando más dudas sobre su posible desenlace; y aunque ningún delaware cayó muerto, sà hubo heridos que sangraban abundantemente a consecuencia de esta nueva desventaja que estaban sufriendo.
En ese momento tan crÃtico, Ojo de halcón logró parapetarse tras el mismo árbol que Heyward, estando la mayor parte de sus hombres algo más a su derecha, disparando rápida aunque infructuosamente sobre los ya cobijados enemigos.