El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Estimulados por la presencia de sus viviendas, y cansados de la persecución, los hurones se mantuvieron firmes en su lugar, luchando alrededor de la choza del consejo con gran furia y desesperación. La batalla fue tan violenta como un torbellino. Tanto el tomahawk de Uncas como los puños de Ojo de halcón, e incluso el brazo de Munro, que aún tenía fuerza suficiente, estuvieron activos durante aquellos momentos, y el suelo se sembró de enemigos caídos. Con todo, Magua logró salvar la vida, incluso arriesgándose y exponiéndose al fuego, como si le protegiera esa fortuna que es propia de los héroes legendarios y de tradición antigua. Elevando su voz por medio de un alarido que expresaba tanto su ira como su decepción, el sutil jefe se alejó del lugar al ver que sus camaradas caían irremisiblemente. En su huida sólo fine acompañado por dos de sus ayudantes, dejando a los delaware para que cobrasen los sangrientos trofeos de su victoria.