El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos [21] Pocos años antes de escribir estas líneas, el autor practicaba tiro en las proximidades de las ruinas del fuerte Oswego, situado en las orillas del lago Ontario. Estaba cazando ciervos a lo largo de más de setenta y cinco kilómetros continuos de tierra boscosa. De repente se encontró con unas seis u ocho escaleras de madera abandonadas a una corta distancia unas de otras. Eran muy rústicas y estaban deterioradas por el paso del tiempo. Preguntándose cómo habían ido a parar allí, se lo mencionó a un anciano residente del lugar.
Durante la guerra de 1776, el fuerte Oswego estaba en manos británicas. Una expedición había sido enviada desde más de trescientos kilómetros para asaltar esta fortaleza. Al parecer, los americanos se percataron de que les esperaban cuando aún faltaban dos o tres kilómetros más. Habiendo perdido la ventaja de la sorpresa y corriendo grave peligro de ser aniquilados, se despojaron de sus escaleras de asalto y se retiraron rápidamente. Las escaleras habían permanecido en ese mismo lugar durante treinta años. <<
[22] El barón Dieskau, un alemán al servicio de Francia. Algunos años antes del periodo en el que se sitúa este relato, el mencionado oficial fue derrotado por Sir William Johnson, de Johnstown, Nueva York, en las orillas del lago George. <<