La roja insignia del valor
La roja insignia del valor Desde su casa se dirigió a la escuela para decir adiós a sus compañeros de estudios. Se apiñaron a su alrededor con sorpresa y admiración. Consciente del abismo que ahora les separaba, le invadió un orgullo sereno. Tanto a él como a otros compañeros que también habían tomado el uniforme azul, les abrumaron con honores durante toda la tarde; fue algo enormemente agradable. Cuánto se pavoneó.
Cierta chica de pelo rubio se burló alegremente de su espíritu marcial, pero él reparó en otra chica de pelo más oscuro, a la que miró fijamente, y que le había parecido que adoptaba una expresión grave y triste ante el azul y el bronce de su uniforme. Mientras marchaba por el camino entre las hileras de robles, volvió la cabeza y la divisó en una ventana contemplando su partida. En cuanto él la miró, ella desvió la vista hacia el cielo, sobre las altas ramas de los árboles. Percibió mucha turbación y apuro en ese cambio de actitud. Ahora lo recordaba a menudo.