La roja insignia del valor
La roja insignia del valor Sus dedos se agarrotaban nerviosamente en torno al fusil. Deseó disponer de una máquina de potencia aniquiladora. Sintió que él y sus compañeros eran vejados y ridiculizados porque el enemigo tenÃa la convicción sincera de su insignificancia y mezquindad. La conciencia de su incapacidad para vengarse convertÃa su rabia en un oscuro y tempestuoso espectro que le poseÃa y hacÃa pensar en la ejecución de crueldades abominables. Aquellos torturadores eran como insectos que le chupaban la sangre con insolencia y pensó que habrÃa dado su vida a cambio de la venganza de verles las caras cuando se encontrasen en una situación desesperanzada.
El vendaval de la batalla habÃa barrido todos los sectores salvo su regimiento, hasta que un rifle aislado, seguido de inmediato por los demás, lanzó un fogonazo delante de él. Instantes después, el regimiento lanzaba su réplica valerosa y súbita. Se formó un denso muro de humo, perforado y rasgado furiosamente por el fuego de los rifles.