La roja insignia del valor
La roja insignia del valor Una imponente línea enemiga se acercó a una distancia peligrosa. Podían verles perfectamente, hombres altos y adustos con gesto vehemente que corrían a grandes zancadas hacia una cerca sinuosa.
A la vista de este peligro, los hombres interrumpieron sus maldiciones monocordes. Se produjo un instante de silencio tenso antes de que levantasen las armas y lanzasen una contundente descarga cerrada contra el enemigo. No recibieron ninguna orden; al reconocer la amenaza, dispararon inmediatamente la andanada de balas sin esperar a la voz de mando.
Pero los enemigos alcanzaron rápidamente la línea protectora de la cerca ondulante. Se deslizaron por debajo de ella con notable celeridad y, desde aquella posición, abrieron fuego contra los hombres azules.