La roja insignia del valor
La roja insignia del valor —Que moriré en esta primera batalla y…, y qui… quiero que le lleves estas cosas a mis viejos —terminó con un titubeante sollozo de piedad hacia sà mismo. Le entregó al joven un pequeño paquete envuelto en un sobre amarillento.
—Pero, qué demonios… —comenzó a decir el chico.
El otro le echó una mirada que parecÃa surgir desde las profundidades de la tumba, levantó su mano flácida con aire profético y se alejó.