Maggie, una chica de la calle
Maggie, una chica de la calle Para disgusto de Pete, ella se volvió hacia el joven, y este gesto lo salvó de enfurecerse aún más. HabÃa estado pensando en si serÃa de hombres buscar pelea con Pete, o si tenÃa razones suficientes para golpearle salvajemente, sin más ni más, con su vaso de cerveza. Pero se recuperó tan pronto como la mujer se volvió hacia él y comenzó a sonreÃrle de nuevo. La miró satisfecho con una expresión que oscilaba entre la embriaguez y la ternura.
—Venga, quÃtate de encima a esa cotorra de Bowery —solicitó en un audible susurro.
—Freddy, qué gracioso eres —contestó ella.
Pete se inclinó hacia la joven y la asió del brazo.
—Sal conmigo un minuto y te explicaré por qué no puedo irme contigo. ¡Me estás haciendo una faena, Nell, y nunca lo pensé de ti! ¿Vienes? —Pete parecÃa ofendido.
—Francamente, no veo por qué tienen que interesarme tus explicaciones —arguyó la mujer con una frialdad que dejó helado a Pete. Éste la observaba con una mirada de súplica.
—Sal un minuto y te lo explico.
La mujer ladeó la cabeza hacia Maggie y el joven.
—Disculpadme un momento.