Maggie, una chica de la calle
Maggie, una chica de la calle —Vaya, menuda sorpresa —dijo Jimmie a modo de saludo.
Su madre, que daba tumbos por la habitación, la señalaba con un dedo tembloroso.
—MÃrala, Jimmie, mÃrala. Ahà está tu hermana, muchacho. Ahà está tu hermana. ¡MÃrala, mÃrala!
La mujer se reÃa con burla.
La joven estaba en medio de la estancia y se movÃa como si fuera incapaz de encontrar un lugar donde colocar los pies.
—¡Ja, ja, ja! —exclamaba la madre—. Ahà la tienes. ¿A que es muy mona? FÃjate en ella, ¿no es un encanto de chiquilla? ¡MÃrala!
Se abalanzó hacia ella y colocó sus enrojecidas y arrugadas manos sobre el rostro de su hija. Se inclinó y escudriñó atentamente sus ojos.
—Vaya, es la misma de siempre, ¿a que sÃ? Es la preferida de mamá, ¿a que sÃ? ¡MÃrala, Jimmie! Ven aquà y mÃrala.
Los gritos de desprecio de la madre atrajeron la atención de los vecinos de Rum Alley. Las mujeres salieron a los pasillos. Los niños correteaban de un lado para otro.
—¿Qué pasa? ¿Los Johnson vuelven a pelearse?
—¡No! ¡Mag ha vuelto a casa!
—No es posible…