La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes Ahora podemos coger el farol y subir las escaleras. ¿Sabes? Me inclino a aceptar tu teorÃa acerca de que el viento pudo hacerla rodar hasta la casa. Yo iré delante, conozco estas escaleras; sólo sujeta el farol cerca de mis pies mientras subimos. ¡Menudos aullidos y silbidos produce el viento! ¿Notaste la arena en el suelo y bajo tus zapatos cuando cruzamos el vestÃbulo?
SÃ… esta es la puerta de la alcoba principal. Levanta el farol, por favor. A este lado del cabecero de la cama. Dejé el armario abierto antes cuando saqué la caja. ¿No es extraño que ese sutil olor a ropa de mujer permanezca en un viejo armario durante años? Éste es el estante. Me has visto colocar la caja ahà y ahora me verás girar la llave y ponerla en mi bolsillo. ¡Y ya está todo!
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Buenas noches. ¿Estás seguro de que estás suficientemente cómodo? No es un cuarto muy grande, pero me atreverÃa a decir que esta noche prefieres dormir aquà más que allà arriba. Si te hace falta algo, grita, sólo nos separa una pared de maderos y escayola. Aquà prácticamente no se oye el fuerte viento. Hay Hollands en la mesa, por si deseas tomar la última antes de dormir. ¿No? Bueno, como gustes. Buenas noches de nuevo, e intenta no soñar con esa cosa, si puedes evitarlo.
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