La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes Es extraño que la mandÃbula encaje tan ajustadamente, ¿verdad? Supongo que se deberá a la humedad, porque se cierra como un torno… He limpiado la gota de sangre, no era agradable contemplarla. No voy a intentar abrir las mandÃbulas, ¡no temas! No voy a gastar bromas con esta pobre cosa, simplemente volveré a sellar la caja y la llevaremos arriba y la colocaremos donde quiere estar. El lacre está en el escritorio junto a la ventana. Gracias. Pasará mucho tiempo antes de que vuelva a dejar mi sello por ahà tirado y correr el riesgo de que Trehearn lo use, no lo dudes. ¿Una explicación? Yo no explico los fenómenos naturales, pero si lo prefieres, podemos suponer que Trehearn la escondió en algún lugar entre los matorrales y que el vendaval la hizo rodar hasta la puerta principal de la casa, e hizo que golpeara en ella como si quisiera entrar. No estarÃamos suponiendo algo imposible y estoy bastante dispuesto a darte la razón.
¿Lo ves? En esta ocasión puedes confirmar que me has visto sellar la caja con tus propios ojos, en caso de que algo parecido vuelva a suceder. El lacre sujeta el cordel a la tapa, que no puede ser levantada ni tan siquiera para introducir un dedo. Estás lo bastante convencido, ¿verdad? SÃ. Además, cerraré el armario y a partir de ahora llevaré la llave en mi bolsillo en todo momento.