La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes —¡Ah! —respondieron los ayudantes de cámara y se retiraron también.
—Es sólo esa muñeca —se oyó decir claramente a la señora Pringle con desdén.
La enfermera auxiliar le oyó decirlo. Luego las dos enfermeras y la niñera rodearon a lady Gwendolen y la consolaron y le ofrecieron golosinas poco saludables que sacaron de los bolsillos y se la llevaron fuera de Cranston House tan rápido como pudieron, no fuera a descubrir alguien que habÃan permitido que lady Gwendolen Lancaster-Douglas-Scroop se tropezara al bajar sola las escaleras principales con su muñeca en brazos. La muñeca se rompió y la niñera se la llevó envolviendo los distintos pedazos en una pequeña estola de lady Gwendolen. Estaban cerca de Hyde Park, y cuando llegaron a un lugar tranquilo se aseguraron de que lady Gwendolen no tuviera ningún moratón. Menos mal que la alfombra de la escalera era muy espesa y mullida y que se habÃa colocado además una gruesa tela debajo para hacerla aún más blanda.