La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes En esta ocasión le pareció percibir más el tono de Else que resonaba desde algún lugar entre las notas de madera que llegaban a sus oÃdos tan nÃtidas y, sin embargo, tan distantes. Else le estaba llamando, estaba seguro.
Su rostro estaba completamente lÃvido en la penumbra, pero las rodillas ya no le temblaban y se sintió menos asustado.
—¡SÃ, hija! ¿Pero dónde? ¿Dónde? —preguntó—. ¿Dónde estás, Else?
—¡Pa-pá!
Las sÃlabas se desvanecieron en la silenciosa habitación. Se escuchó un leve crujido de seda, los ojos castaños de cristal se apartaron lentamente y el señor Puckler escuchó las pisadas infantiles de los pequeños pies con zapatillas de piel de color marrón, mientras la figura corrÃa directamente a la puerta. A continuación, la llama de la vela volvió a arder alta, la habitación se llenó de luz y se quedó solo.