La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes
La calavera aullante y otros relatos de fantasmas espeluznantes [The King’s Messenger]
Recuerdo con total claridad que fue una comida bajo una luz diurna bastante tenue, porque podÃa divisar el resplandor de la puesta de sol sobre los árboles del parque a través del ventanal de la pared oeste del comedor. Tal vez esperaba encontrar un grupo más numeroso de comensales, creo, porque recuerdo que me sorprendió ver sólo a doce personas a la mesa. TenÃa la sensación de que en los viejos tiempos, hace ya mucho, cuando estuve por última vez en aquella casa, éramos al menos treinta o cuarenta invitados. Reconocà a algunos de ellos en los hermosos retratos que colgaban de las paredes. HabÃa espacio para muchos de esos retratos porque sólo habÃa un gran ventanal, en uno de los extremos, y una puerta grande en el otro. También me sorprendió mucho ver un retrato de mà mismo, evidentemente pintado hace unos veinte años cerca de Lenbach. Me pareció muy extraño que me hubiera olvidado por completo de aquel retrato y que no recordara haber posado para él. Éramos buenos amigos, es cierto, y pudo haberlo pintado de memoria, sin mi conocimiento, pero sin duda era extraño que nunca me lo hubiera mencionado. Los retratos que colgaban en el comedor eran muy buenos todos ellos, me atreverÃa a decir que fueron pintados por los mejores artistas del momento.