El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual + Está el alma en este puesto en cierta manera como Adán en la inocencia, que no sabÃa qué cosa era mal; porque está tan inocente, que no entiende el mal ni cosa juzga a mal; y oirá cosas muy malas y las verá con sus ojos, y no podrá entender que lo son, porque no tiene en sà hábito de mal por donde lo juzgar; habiéndole Dios raÃdo los hábitos imperfectos y la ignorancia, en que cae el mal de pecado, con el hábito perfecto de la verdadera sabidurÃa. Y asÃ, también acerca de esto ya cosa no sabÃa.
15*. Esta tal alma poco se entremeterá en las cosas ajenas, porque aun de las suyas no se acuerda. Porque esta propiedad tiene el espÃritu de Dios en el alma donde mora, que luego la inclina a ignorar y no querer saber las cosas ajenas, aquéllas mayormente que no son para su aprovechamiento, porque el espÃritu de Dios es recogido y convertido a la misma alma antes para sacarla de las cosas extrañas que para ponerla en ellas, y asà se queda el alma en un no saber cosa en la manera que solÃa.