El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 3. Animándose ya la Esposa y preciándose a sà misma en las prendas y precio que de su Amado tiene, viendo que por ser cosas de él (aunque ella de suyo sea de bajo precio y no merezca alguna estima), merece ser estimada por ellas, atrévese a su Amado, y dÃcele que ya no la quiera tener en poco ni despreciarla, porque si antes merecÃa esto por la fealdad de su culpa y bajeza de su naturaleza, que ya después que él la miró la primera vez, en que la arreó con su gracia y vistió con su hermosura, que bien la puede ya mirar la segunda y más veces, aumentándote la gracia y hermosura, pues hay ya razón y causa bastante para ello en haberla mirado cuando no lo merecÃa ni tenÃa partes para ello.
No quieras despreciarme.
4+. No dice esto por querer la tal alma ser tenida en algo, porque antes los desprecios y vituperios son de grande estima y gozo para el alma que de veras ama a Dios, y porque ve que de su cosecha no merece otra cosa, sino por la gracia y dones que tiene de Dios, según ella va dando a entender, diciendo:
Que si color moreno en mà hallaste,
5*. es a saber, que, si antes que me miraras graciosamente hallaste en mà fealdad y negrura de culpas e imperfecciones y bajeza de condición natural,
ya bien puedes mirarme, después que me miraste.
