El Cantico Espiritual
El Cantico Espiritual 9+. Pues veamos ahora si dice David algo de aquel aquello. En un salmo (Sal. 30, 20) dice: ¡Cuán grande es la multitud de tu dulzura, que escondiste a los que te temen! Y por eso en otra parte (Sal. 35, 9) llama a aquello torrente de deleite, diciendo: Del torrente de tu deleite los darás a beber. Y, porque tampoco halla David igualdad en este nombre, llámalo en otra parte (Sal. 20, 4) prevención de las bendiciones de la dulzura de Dios. De manera que nombre de justo cuadre a aquello que aquà dice el alma, que es la felicidad para que Dios la predestinó, no se halla.
Pues quedémonos con el nombre que aquà le pone el alma de aquello, y declaremos el verso de esta manera: Aquello que me diste, esto es, aquel peso de gloria en que me predestinaste, ¡Oh Esposo mÃo!, en el dÃa de tu eternidad, cuando tuviste por bien de determinar de criarme, me darás luego allà en el mi dÃa de mi desposorio y mis bodas y en el dÃa mÃo de la alegrÃa de mi corazón, cuando, desatándome de la carne y entrándome en las subidas cavernas de tu tálamo, transformándome en ti gloriosamente, bebamos el mosto de las suaves granadas.