El último secreto
El último secreto Finch, que los observaba desde una cámara remota, comprendió con horror lo que eso implicaba. En su intento de controlar la conciencia, la CIA habÃa desencadenado algo que no podÃa controlar. —Detengan la transmisión —ordenó por radio. Pero ya era tarde. Los monitores mostraban ondas cerebrales sincronizadas… entre vivos y muertos.
Langdon se volvió hacia Katherine. —Esto no es solo ciencia —dijo—. Es un espejo de lo divino. Ella lo miró con lágrimas en los ojos. —Y lo divino, Robert… acaba de despertarse en nosotros.
Fuera, la nieve caÃa sobre Praga como ceniza. Las campanas de la Catedral de San Vito comenzaron a sonar sin que nadie las tocara. La ciudad entera parecÃa responder al llamado del alma.
El amanecer sobre Praga era de un dorado espectral. Las campanas de la Catedral de San Vito seguÃan repicando solas, como si un poder invisible las agitara. Entre las ruinas humeantes del laboratorio, Langdon y Katherine contemplaban el resplandor del fuego consumiendo los restos del Proyecto Adán. Todo habÃa terminado… o eso creÃan.
—¿Eso es bueno o malo? —preguntó Langdon, con la voz rota. Katherine lo miró en silencio, los ojos fijos en el fuego. —No lo sé —dijo al fin—. Pero quizá… significa que todavÃa no entendemos lo que vimos ahà abajo.
