Ilión
Ilión De vuelta en Marte, Hockenberry y el hombre de barba gris corren por los pasillos mientras explosiones sacuden la instalación. Finalmente llegan a una cámara central, donde un grupo de humanos y figuras mecánicas los esperan. Entre ellos, Hockenberry reconoce a una figura que jamás esperaba volver a ver: Odiseo.
—¿Qué demonios haces aqu� —pregunta Hockenberry, jadeando.
Odiseo sonrÃe con una calma inquietante. —Lo mismo que tú: sobrevivir. Aunque, a diferencia de ti, sé exactamente contra qué estamos luchando.
Antes de que Hockenberry pueda procesar sus palabras, la cámara central se ilumina con una imagen proyectada desde el techo. Es el rostro de Atenea, pero algo en ella está mal. Su piel parece entremezclarse con un metal brillante, y sus ojos tienen un brillo artificial.
—Humanos, máquinas, dioses… Todos caerán ante el nuevo orden. Todo lo que conocen desaparecerá. Solo nosotros prevaleceremos. —La voz de Atenea resuena como un eco metálico, carente de emoción humana.
Hockenberry siente que su mundo se desmorona. ¿Atenea, la diosa de la sabidurÃa, aliada de las máquinas? Antes de que pueda reaccionar, el holograma desaparece, y Odiseo toma la palabra.