Fuerzas irresistibles
Fuerzas irresistibles Henrietta lo miró con una determinación que sorprendió incluso a Whitman. —Haré lo que sea necesario.
Afuera, el caos de Harlem comenzaba a ceder. El tiroteo había dejado una herida en la comunidad, pero también había encendido una llama de solidaridad. Los vecinos organizaban colectas para ayudar a las familias afectadas, mientras líderes locales exigían justicia y reformas. Rachel llegó al hospital con una caja de donaciones de alimentos y ropa para Henrietta.
—La gente del barrio quiere ayudarte —dijo, dejando la caja sobre una silla.
Henrietta frunció el ceño, sorprendida. —¿Por qué harían eso?
—Porque te conocen. Porque saben lo que estás pasando.
Rachel se sentó junto a ella, tomando su mano. —No tienes que cargar con todo esto sola, ¿entiendes?
Henrietta miró a su hermana, sintiendo por primera vez que no estaba aislada del mundo. Asintió lentamente, dejando que el peso de esas palabras se asentara en su corazón.
Días después, Dinella abrió los ojos por primera vez. Fue un momento breve, pero Henrietta lo sintió como si el universo entero se hubiera detenido.
—¡Dinella! —exclamó, inclinándose sobre ella.