La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo Cuando publiqué los primeros cuentos y poesÃas que salÃan de los cánones usuales, si obtuve el asombro y la censura de los profesores, logré, en cambio, el cordial aplauso de mis compañeros. ¿Cuál fue el origen de la novedad? El origen de la novedad fue mi reciente conocimiento de autores franceses del Parnaso, pues a la sazón la lucha simbolista apenas comenzaba en Francia y no era conocida en el extranjero, y menos en nuestra América. Fue Catulle Mendès mi verdadero iniciador, un Mendès traducido, pues mi francés todavÃa era precario. Algunos de sus cuentos lÃrico-eróticos, una que otra poesÃa de las comprendidas en el Parnasse contemporaine, fueron para mà una revelación. Luego vendrÃan otros anteriores y mayores: Gautier, el Flaubert de La tentation de St. Antoine, Paul de Saint-Victor, que me aportarÃan una inédita y deslumbrante concepción del estilo. Acostumbrado al eterno clisé español del Siglo de Oro y a su indecisa poesÃa moderna, encontré en los franceses que he citado una mina literaria por explotar: la aplicación de su manera de adjetivar, ciertos modos sintácticos, de su aristocracia verbal, al castellano. Lo demás lo darÃa el carácter de nuestro idioma y la capacidad individual. Y yo, que me sabÃa de memoria el Diccionario de galicismos, de Baralt, comprendà que no sólo el galicismo oportuno sino ciertas particularidades de otros idiomas, son utilÃsimos y de una incomparable eficacia en un apropiado trasplante. Asà mis conocimientos de inglés, de italiano, de latÃn, debÃan servir más tarde al desenvolvimiento de mis propósitos literarios. Mas mi penetración en el mundo del arte verbal francés no habÃa comenzado en tierra chilena. Años atrás, en Centroamérica, en la ciudad de San Salvador, y en compañÃa del buen poeta Francisco Gavidia, mi espÃritu adolescente habÃa explorado la inmensa selva de VÃctor Hugo y habÃa contemplado su océano divino, en donde todo se contiene.