La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo La siguiente parte del volumen, Recreaciones arqueológicas, indica por su título el contenido. Son ecos y manera de épocas pasadas, y una demostración, para los desconcertados y engañados contrarios, de que para realizar la obra de reforma y de modernidad que emprendiera he necesitado anteriores estudios de clásicos y primitivos. Así, en Friso recurro al elegante verso libre, cuya última realización plausible en España es la célebre Epístola a Horacio, de Don Marcelino Menéndez y Pelayo. Hay más arquitectura y escultura que música; más cincel que cuerda o flauta. Lo propio en Palimpsesto, en donde el ritmo se acerca a la repercusión de los números latinos. En El reino interior se siente la influencia de la poesía inglesa, de Dante Gabriel Rosetti y de algunos de los corifeos del simbolismo francés. (¡Por Dios! ¡Si he querido en un verso hasta aludir al Glosario, de Powel!…) Cosas del Cid encierra una leyenda que narra en prosas Barbey D’Aurevilly y que, en verso, he continuado.
Decires, leyes y canciones renueva antiguas formas poémicas y estróficas, y así expreso amores nuevos con versos compuestos y arreglados a la manera de Johan de Duenyas, de Johan de Torres, de Valtierra, De Santa Fe, con inusitados y sugerentes escogimientos verbales y rítmicas combinaciones que dan un gracioso y eufórico resultado, y con el aditamento de finidas y tornadas.