La vida de Ruben Dario escrita por el mismo
La vida de Ruben Dario escrita por el mismo Mi escrito causó gran impresión, y supe después que Carlos Ezeta, así como su hermano Antonio, aseguraban que si alguna vez caía en sus manos no saldría vivo de ellas. «Y pensar —decía algún tiempo más tarde el presidente Ezeta al ministro de España, don Julio de Arellano y Arrospide (después marqués de Casa Arellano, y cuya esposa fuera madrina de mi hijo, en San José de Costa Rica)— ¡y pensar que yo hubiera hecho rico a Rubén si no comete el disparate de ponerse en contra mía!» La verdad es que yo estaba satisfecho de mi conducta, pues Menéndez había sido mi benefactor, y sentía repugnancia de adherirme al círculo de los traidores. ¡Será ello quizás un poco romántico y poco práctico; pero qué le vamos a hacer!