La vida de Ruben Dario escrita por el mismo

La vida de Ruben Dario escrita por el mismo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No tengo en la memoria ningún incidente del viaje de retorno; solamente de las horas que el vapor se detuviera en el Puerto de Cartagena, en Colombia. Cartagena de Indias, la ciudad fundada por aquel antepasado don José María de Heredia, a quien el poeta cubano-francés ha cantado y Cladius Popelin ha retratado en cuadro memorable. No lejos de Cartagena está la residencia de Cabrero, en donde se encontraba entonces retirado el antiguo presidente de la República y célebre publicista y poeta, doctor Rafael Núñez. Este hombre eminente ha sido de las más grandes figuras de ese foco de superiores intelectos, que es el país colombiano. Digan lo que quieran sus enemigos políticos, el nombre de Rafael Núñez ha de resplandecer más tarde en una cierta y definitiva gloria. Era un pensador y un formidable hombre de acción. Bajé a tierra a hacerle una visita. Acompañábanle, cuando penetré en su morada, su esposa doña Soledad y una sobrina. Me recibió con gravedad afable. Me dijo cosas gratas, me habló de literatura y de mi viaje a España, y luego me preguntó: «¿Piensa usted quedarse en Nicaragua?». «De ninguna manera —le contesté— porque el medio no me es propicio». «Es verdad —me dijo—. No es posible que usted permanezca allí. Su espíritu se ahogaría en ese ambiente. Tendría usted que dedicarse a mezquinas políticas; abandonaría seguramente su obra literaria y la pérdida no sería para usted sólo, sino para nuestras letras. ¿Querría usted ir a Europa?». Yo le manifesté que eso sería mi sueño deseado; y al mismo tiempo expresé mis ansias por conocer Buenos Aires. «Puesto que usted lo quiere —agregó—, yo escribiré a Bogotá, al presidente señor Caro, para que se le nombre a usted cónsul general en Buenos Aires, pues cabalmente la persona que hoy ocupa ese puesto va a retirarse de la capital Argentina. Vaya usted a su país a dar cuenta de su misión, y espere las noticias que se le comunicarán oportunamente». No hay que decir que yo me llené de esperanzas y de alegrías.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker