Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas Con la pasión del dios el sueño del poeta;
Porque si de la flauta la boca mía toca
El sonoro carrizo, su misterio interpreta
Y la armonía nace del beso de tu boca.
La gitanilla.
A Carolus Durán.
Maravillosamente danzaba. Los diamantes
Negros de sus pupilas vertían su destello;
Era bello su rostro, era un rostro tan bello
Como el de las gitanas de don Miguel Cervantes.
Ornábase con rojos claveles detonantes
La redondez obscura del casco del cabello,
Y la cabeza firme sobre el bronce del cuello
Tenía la patina de las horas errantes.
Las guitarras decían en sus cuerdas sonoras
Las vagas aventuras y las errantes horas,
Volaban los fandangos, daba el clavel fragancia;
La gitana, embriagada de lujuria y cariño,
Sintió cómo caída dentro de su corpiño
El bello luis de oro del artista de Francia.
A maestre Gonzalo de Berceo.
Amo tu delicioso alejandrino
Como el de Hugo, espíritu de España;
Este vale una copa de champaña
Como aquél vale «un vaso do bon vino».
Mas a uno y otro pájaro divino
La primitiva cárcel es extraña;