Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas 
EN la isla en que detiene su esquife el argonauta
Del inmortal Ensueño, donde la eterna pauta
De las eternas liras se escucha: Isla de oro
En que el tritón elige su caracol sonoro
Y la sirena blanca va a ver el sol —un día
Se oye un tropel vibrante de fuerza y de armonía.
Son los Centauros. Cubren la llanura. Les siente
La montaña. De lejos, forman son de torrente
Que cae; su galope al aire que reposa
Despierta, y estremece la hoja del laurel-rosa.
Son los Centauros. Unos enormes, rudos; otros
Alegres y saltantes como jóvenes potros;
Unos con largas barbas como los padres-ríos,
Otros imberbes, ágiles y de piafantes bríos,
y de robustos músculos, brazos y lomos aptos
Para portar las ninfas rosadas en los raptos.
Van en galope rítmico. Junto a un fresco boscaje,
Frente al gran Océano, se paran. El paisaje
Recibe de la urnal matinal luz sagrada
Que el vasto azul suaviza con límpida mirada.
Y oyen seres terrestres y habitantes marinos
La voz de los criados cuadrúpedos divinos.
QUIRÓN