Prosas profanas y otros poemas
Prosas profanas y otros poemas 
CABE una fresca viña de corinto
Que verde techo presta al simulacro
Del Dios viril, que artífice de Atenas
En intacto pentélico labrara,
Un día alegre, al deslumbrar el mundo
La harmonía del carro de la Aurora,
Y en tanto que arrullaban sus ternezas
Dos nevadas palomas venusinas
Sobre rosal purpúreo y pintoresco,
Como Olímpica flor de gracia llena,
Vi el bello rostro de la rubia Eunice.
No más gallarda se encamina al templo
Canéfora gentil, ni más riente
Llega la musa a quien favor prodiga
El divino Sminteo, que mi amada
Al tender hacia mí sus tersos brazos.

Era la hora del supremo triunfo
Concedido a mis lágrimas y ofrendas
Por el poder de la celeste Cipris,
Y era el ritmo potente de mi sangre
Verso de fuego que al propicio numen
Cantaba ardiente de la vida el himno.
Cuando mi boca en los bermejos labios
De mi princesa de cabellos de oro