Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Nos falta hablar del buitre (Vultur aura) y el gallinazo. El primero se encuentra en todas las comarcas de moderada humedad, desde el cabo de Hornos hasta América del Norte. Al contrario que el Polyborus brasiliensis y el chimango, ha penetrado en todas las islas Falkland. El buitre es un ave solitaria, se la encuentra todo lo más por parejas. Puede ser reconocida inmediatamente, incluso a muchísima distancia por su vuelo elegante y por la mucha altura a que se cierne. Ya se sabe que se alimenta exclusivamente de carroña. En la costa occidental de la Patagonia, en medio de las islas boscosas y en la costa tan profundamente recortada se alimenta exclusivamente de lo que el mar arroja a la costa y de los cadáveres de focas. En todos los lugares donde estas últimas se reúnen sobre los peñascos, se encuentran buitres con toda seguridad. El gallinazo (Cathartes atratus) no habita en las mismas regiones que la última especie y jamás se le encuentra al sur del grado 41 de latitud. Según Azara, una tradición pretende que, en tiempos de la Conquista, esas aves no se encontraban cerca de Montevideo y que sólo acudieron a esos parajes siguiendo a los pobladores. Actualmente habitan en gran número en el valle del Colorado, situado a 300 millas al sur de Montevideo. Parece probable que esta nueva inmigración ha tenido lugar desde el tiempo de Azara. El gallinazo prefiere de ordinario un clima húmedo y sobre todo las cercanías del agua dulce. Por eso abunda en Brasil y en el Plata y no se le encuentra jamás en las áridas y desiertas llanuras de la Patagonia septentrional, salvo, sin embargo, a lo largo de algunos ríos. Esas aves frecuentan las Pampas hasta la Cordillera, pero jamás he visto una siquiera en Chile; en el Perú se las respeta, porque son miradas como los verdaderos barrenderos de las calles. Puede decirse ciertamente que esta clase de buitres viven en sociedad, porque parecen complacerse en su mutua compañía y no se reúnen tan sólo para arrojarse sobre una presa común. En un día bueno, a menudo pueden ser observadas bandadas enteras cerniéndose a grandes alturas y describiendo cada ave las más graciosas evoluciones. Estas evoluciones no pueden ser para ellas más que un ejercicio, o quizá tengan cierta relación con sus apareamientos.