Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Los gauchos afirman unánimemente que distintas hembras ponen sus huevos en el mismo nido. A eso puedo añadir que también en África se cree que dos o más hembras ponen en el mismo nido⁽⁴⁸⁾. Aunque, al principio, esa costumbre parezca muy extraña, a mi parecer es fácil indicar la causa. El número de huevos en un nido varía de veinte a cuarenta y aun a cincuenta; según Azara, un nido contiene algunas veces setenta u ochenta huevos. El número de huevos hallados en una sola región, tan considerable en proporción al número de los avestruces que viven en ella, y el estado del ovario de la hembra, parecen indicar que ésta pone un gran número de huevos durante cada estación, pero que esa puesta debe hacerse muy lentamente y en consecuencia durar mucho tiempo. Azara⁽⁴⁹⁾ confirma que una hembra en estado doméstico ha puesto diecisiete huevos dejando un intervalo de tres días entre cada uno de ellos. Según eso, si la hembra los incubara por sí misma, los huevos primeramente puestos se pudrirían casi con toda seguridad. Si por el contrario, muchas hembras se ponen de acuerdo (se dice que el hecho es cierto) y cada una de ellas va a poner sus huevos en nidos diferentes, entonces todos los huevos de un nido tendrán probablemente la misma edad. Si como creo, el número de huevos en cada nido equivale, por término medio, a la cantidad que pone una hembra durante la temporada, debe haber en ese caso tantos nidos como hembras y cada macho contribuye por su parte al trabajo de incubación, y esto en una época en que las hembras no podrían incubar porque no han acabado su puesta⁽⁵⁰⁾. Ya he hecho notar el gran número de guachos o huevos abandonados; he llegado a encontrar veinte en un solo día, y parece extraño que se pierdan tantos. ¿Provendrá esto de las dificultades que tienen muchas hembras para asociarse y encontrar un macho dispuesto a encargarse de la incubación? Es evidente que dos hembras por lo menos tienen que asociarse hasta cierto punto, porque de otro modo los huevos quedarían esparcidos en estas llanuras inmensas, a distancias demasiado considerables unos de otros para que el macho pudiera reunirlos en un nido. Algunos autores creen que los huevos esparcidos están destinados a alimentar los polluelos de avestruz; pero dudo de que eso sea así, en América por lo menos, porque si los guachos están podridos la mayor parte de veces, en cambio casi siempre se les encuentra enteros.