Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Entre los batracios, me llamó la atención un pequeño sapo (Phryniscus nigricans), muy extraño a causa de su color. Se podrá formar una idea excelente de su aspecto, suponiéndose que ante todo se le ha sumergido en tinta extremadamente negra y que, después de seco, se le ha permitido arrastrarse sobre una plancha recientemente pintada de bermellón, de forma que este color se adhiera a la planta de sus pies y a algunas partes de su abdomen. Si esa especie no tuviera aun nombre, ciertamente merecerÃa el de diabolicus, porque es un sapo digno de hablar con Eva. En vez de tener costumbres nocturnas, en vez de vivir en agujeros sombrÃos y húmedos, como casi todos los otros sapos, se arrastra, durante los grandes calores del dÃa, sobre los montÃculos de arena y por las áridas llanuras en que no hay ni una sola gota de agua. Necesariamente debe contar con el rocÃo para procurarse la humedad de que tiene necesidad, humedad que absorbe probablemente por la piel, porque ya es sabido que tales reptiles poseen una gran facultad de absorción cutánea. En Maldonado, y en un sitio casi tan seco como los alrededores de BahÃa Blanca, encontré uno, y creyendo que le procuraba un gran placer, lo tomé y lo eché a un charco; pero no solamente no supo nadar, sino que, de no haber acudido yo en su socorro, creo que se hubiera ahogado.