Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Hay muchas especies de reptiles. Una serpiente (un Trigonocephalus o Cophias) debe de ser muy peligrosa, a juzgar por el tamaño del conducto venenoso que tiene en sus colmillos. Cuvier, contrariamente a la opinión de algunos otros naturalistas, clasifica a esta serpiente como un subgénero de culebra de cascabel y la coloca entre ésta y la víbora. He tenido ocasión de observar un hecho que confirma esta opinión y que me parece muy curioso e instructivo, porque prueba cómo cada carácter tiene tendencia a variar lentamente, aun cuando ese carácter pueda ser en cierta medida independiente de la forma. El extremo de la cola de ese animal termina por una punta que se ensancha ligeramente. Debido a esto, cuando el animal se desliza por el suelo, haciendo vibrar constantemente el extremo de su cola, ésta, al chocar con las hierbas secas y la maleza, produce un ruido que se oye con toda claridad a 6 pies de distancia. Cuando el animal está asustado o se encoleriza, agita su cola y las vibraciones se hacen extremadamente rápidas; y hasta después de muerto el animal, mientras el cuerpo conserva su irritación, se puede observar una tendencia a ese movimiento habitual. Tiene, pues, ese trigonocéfalo, en ciertos aspectos, la figura de una víbora con las costumbres de una serpiente de cascabel; únicamente el ruido es originado por un procedimiento más sencillo. La cara de esta culebra tiene una expresión feroz y horrible, superior a cuanto pueda decirse. La pupila consiste en una hendedura vertical en un iris marmóreo o de color cobrizo; las mandíbulas son anchas en la base, y la nariz termina en una proyección triangular. No creo haber visto jamás nada más feo, a excepción quizá de ciertos vampiros, y a mi juicio, tan repugnante aspecto proviene de que los rasgos fisonómicos están situados, uno respecto a otro, casi en la misma situación que los del rostro humano, lo cual produce el colmo de lo espantoso⁽⁵⁴⁾.