Viaje de un naturalista alrededor del mundo

Viaje de un naturalista alrededor del mundo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

C ontrato un gaucho para que me acompañe durante mi viaje a Buenos Aires; pero no ha sido sin dificultades como he llegado a encontrar uno. Unas veces es el padre que no quiere dejar partir a su hijo; otras vienen a prevenirme que otro, que parecía dispuesto a acompañarme, es tan poltrón, que si columbra un solo avestruz en la lejanía lo tomará por un indio y huirá inmediatamente. De Bahía Blanca a Buenos Aires hay unas 400 millas (640 kilómetros) y casi durante todo el trayecto se recorre un país inhabitado. Partimos una mañana muy temprano. Después de una ascensión de algunos centenares de pies para salir de la hoya de verde césped en que se halla situada Bahía Blanca, penetramos en una amplia y desolada llanura. Está recubierta de restos de rocas calcáreas y arcillosas, pero el clima es tan seco que apenas si se ven algunas matas de hierba marchita, sin un solo árbol, sin un solo soto que rompa la monotonía. El tiempo es hermoso, pero la atmósfera está neblinosa. Yo estaba persuadido de que el estado de la atmósfera nos anunciaba una tempestad; pero el gaucho me dijo que la bruma era debida al incendio de la llanura a una gran distancia en el interior. Después de haber galopado durante largo tiempo, y de haber cambiado por dos veces de caballos, llegamos al río Sauce. Es éste un riachuelo profundo, rápido, que no tiene mucho más de 25 pies de ancho. La segunda posta en el camino de Buenos Aires se encuentra en una de sus orillas. Un poco más arriba de la posta existe un vado donde el agua no llega ni al vientre de los caballos; pero desde aquel lugar hasta el mar es imposible vadearlo; este río forma, pues, una barrera muy útil contra los indios.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker