Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Las peñas de San Pablo, vistas desde cierta distancia, son de deslumbrante blancura. Este color es debido, en parte, a los excrementos de una inmensa multitud de aves marinas y, en parte, a un revestimiento formado de una substancia dura, reluciente, que tiene el brillo del nácar, y que se adhiere fuertemente a la superficie de las rocas. Si se la examina con auxilio de una lente de aumento, se ve que ese revestimiento consiste en capas numerosas extremadamente delgadas y cuyo espesor total asciende a una décima de pulgada. Esta substancia contiene materias animales en gran cantidad y su formación es debida, sin duda alguna, a la acción de la lluvia y de la espuma del mar. He encontrado en Ascensión y en las pequeñas islas Abrolhos, por debajo de algunas pequeñas masas de guano, ciertos cuerpos que toman la forma de ramos y que evidentemente están constituidos de la misma manera que el blanco revestimiento de estos peñascos. Esos cuerpos ramificados se parecen de un modo tan perfecto a ciertas nulíporas (familia de plantas marinas calcáreas muy duras), que últimamente, examinando mi colección algo deprisa, no me di cuenta de la diferencia. La extremidad globular de los ramos tiene idéntica formación que el nácar o que el esmalte de los dientes, pero es lo bastante dura para rayar el vidrio. Quizá no está fuera de propósito mencionar aquí que en una parte de la costa de Ascensión, donde se encuentran inmensos montones de arena de conchas, el agua del mar deposita sobre los peñascos expuestos a la acción de la marea una incrustación que se parece a ciertas plantas criptógamas (Marchantice) que se nota a menudo sobre las paredes húmedas; la figura siguiente, podrá dar idea de esa semejanza.