Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Sin duda alguna, centenares de miles de animales perecieron así en el río; se vio flotar en dirección al mar sus cadáveres en descomposición, y muy probablemente un gran número de ellos se depositaron en el estuario del Plata. El agua de todos los riachuelos se puso salobre y tal hecho ocasionó la muerte de muchos animales en ciertos sitios, porque cuando un animal bebe de esa agua muere infaliblemente. Azara⁽⁷⁹⁾ describe el furor de los caballos en parecidas ocasiones; todos se arrojan a los pantanos, y los que primero llegan son aplastados por la multitud de ellos que les sigue. Añade que él ha visto algunas veces los cadáveres de más de mil caballos salvajes que habían perecido así. He podido ver que en las Pampas el lecho de los riachuelos está recubierto de una verdadera capa de huesos; pero esa capa proviene probablemente de una acumulación gradual más que de una gran destrucción en un período cualquiera. Después de la gran sequía de 1827-1832 sobrevino una época de grandes lluvias que produjo vastas inundaciones. Es, pues, casi seguro que millares de esqueletos fueron sepultados por los sedimentos del mismo año que siguió a la sequía. ¿Qué diría un geólogo viendo una colección tan enorme de osamentas, pertenecientes a animales de todas las especies y de todas las edades, sepultadas por una espesa masa de tierra? ¿No se sentiría dispuesto a atribuirlo a un diluvio, más bien que al curso natural de las cosas?⁽⁸⁰⁾.