Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Antes de esa sequía, un propietario de San Pedro poseía veinte mil bueyes; después de ella no le quedaba ni uno solo. San Pedro está situado en el centro del país más rico y abunda actualmente en animales, y sin embargo, durante el último período de la gran sequía, fue preciso adquirir animales vivos para la alimentación de los habitantes. Los animales abandonaban las estancias y se dirigían hacia el sur, donde se reunieron en tan gran número que el Gobierno se vio obligado a enviar una comisión que tratara de apaciguar las querellas entre los propietarios. Sir Woodbine Parish me dio cuenta de otra causa de querellas muy frecuente entonces: el suelo había estado seco tanto tiempo, y había tan enorme cantidad de polvo que, en aquel país tan plano, todos los puntos de referencia habían desaparecido y la gente no podían hallar ya los límites de sus propiedades.
Un testigo ocular me refiere que los animales se precipitaban para ir a beber en el Paraná en rebaños de muchos millares de cabezas y después, agotados por la falta de alimento, les era imposible volver a subir por los resbaladizos bordes del río, y se ahogaban. El brazo del río que pasa por San Pedro estaba tan abarrotado de cadáveres en putrefacción, que el capitán de un navío me dijo que le había sido imposible pasar, tan abominable era el olor que despedían.