Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo El mal tiempo nos hace permanecer dos días en nuestro fondeadero; nuestra única distracción consiste en pescar para la comida; hay allí peces de especies diferentes y todas comestibles. Uno de ellos denominado armado (un Silurus) deja oír un ruido extraño, parecido a un rechinamiento, cuando se siente prendido en el anzuelo; y ese ruido puede oírse incluso cuando el pez se halla aún en el agua. Este mismo posee la facultad de asir con fuerza un objeto, cualquiera que sea, remo o sedal, con las fuertes espinas que tiene en sus aletas pectoral y dorsal. Durante la velada la temperatura es verdaderamente tropical, pues el termómetro marca 70°F. (26,1° C.). Estamos rodeados de luciérnagas y de mosquitos; estos últimos son en extremo desagradables. Expongo mi mano al aire durante cinco minutos, y pronto la tengo por completo cubierta de tales insectos; habla por lo menos cincuenta chupando todos a la vez.
(15 de octubre)