Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Un poco al sur del Plata, en una noche muy oscura, el mar nos ofreció de pronto un espectáculo sorprendente y admirable. La brisa soplaba con una violencia bastante grande y la cresta de las olas, que durante el día se ve romperse en espuma, emitía entonces una espléndida aunque pálida luz. La proa del navío levantaba dos olas de fósforo líquido y su estela se perdía en el horizonte formando una línea de fuego. Tan lejos como podía alcanzar la vista resplandecían las olas y la reverberación era tal, que el cielo, en el horizonte, nos parecía inflamado, lo que producía un sorprendente contraste con la oscuridad que reinaba por encima de nuestras cabezas.