Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Cerca de Fernando Noronha he podido ver que el mar emitÃa verdaderos relámpagos. Se hubiera podido decir que un pez nadaba rápidamente en medio de un fluido luminoso. Los marinos atribuyen, en efecto, esos relámpagos a esa causa; pero de momento esa explicación no fue tal que pudiera satisfacerme, a causa del gran número y de la rapidez del centelleo. Ya he hecho notar que ese fenómeno se origina mucho más a menudo en los paÃses cálidos que en los paÃses frÃos; y muchas veces he pensado que un trastorno eléctrico considerable en la atmósfera favorecÃa mucho su producción. Creo verdaderamente que el mar es más luminoso cuando durante muchos dÃas ha sido el tiempo más tranquilo que de ordinario; lo cierto es que, durante ese tiempo de calma, un mayor número de animales han nadado cerca de la superficie. El agua, cargada de partÃculas gelatinosas, se encuentra en un estado de impureza y la apariencia luminosa se produce, en todos los casos ordinarios, por la agitación del fluido en contacto con la atmósfera; estoy, pues, dispuesto a creer que la fosforescencia es el resultado de la descomposición de las partÃculas orgánicas, procedimiento (casi se siente la tentación de llamarlo respiración) que purifica al océano.
(23 de diciembre)