Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo La geología de la Patagonia ofrece un gran interés. Contrariamente a lo que sucede en Europa, donde las formaciones terciarias se han formado en las bahías, encontramos aquí a lo largo de centenares de millas de costa, un único gran depósito que contiene un número considerable de conchas terciarias, todas ellas extinguidas al parecer. La concha más común es una ostra maciza, gigantesca, que tiene a veces un pie de diámetro. Esas capas están recubiertas por otras formadas de una piedra blanca, blanda, muy particular, que contiene mucho yeso y se parece a la arcilla blanca, pero que realmente es de la naturaleza de la piedra pómez. Esa piedra es muy notable porque la décima parte a lo menos de su volumen se compone de infusorios; el profesor Ehrenberg ha reconocido ya diez formas oceánicas entre esos infusorios. Esa capa se extiende a lo largo de la costa en una longitud de 500 millas (800 kilómetros) por lo menos y, muy probablemente, es más larga aún. ¡En Puerto San Julián alcanza un espesor de 800 pies! Esas capas blancas se hallan recubiertas en todas partes de una masa de guijarros, masa que constituye probablemente la capa de guijarros más considerable que existe en el mundo. Ciertamente se extiende a partir del río Colorado en un espacio de 600 a 700 millas náuticas⁽⁹³⁾ hacia el sur; a orillas del Santa Cruz (río que se encuentra un poco al sur de San Julián) esa capa va a tocar los últimos contrafuertes de la Cordillera; hacia la mitad del curso de ese río, alcanza un espesor de más de 200 pies. Se extiende probablemente por todos los lados hasta la cadena de cordilleras, de donde provienen los cantos rodados de pórfido; en resumen, podemos atribuirle una anchura media de 200 millas (320 kilómetros) y un espesor medio de unos 50 pies (15 metros). Si se apilara esa inmensa capa de guijarros, prescindiendo del barro que su frotamiento ha producido necesariamente, podría formarse una cadena de montañas. Y cuando se piensa que esos guijarros, tan innumerables como los granos de arena, provienen todos del lento desmoronamiento de los peñascos a lo largo de antiguos acantilados en la orilla del mar y en las riberas de los ríos; si se piensa que esos inmensos fragmentos de rocas han llegado a dividirse en trozos más pequeños; que cada uno de ellos ha ido rodando lentamente hasta que quedó perfectamente redondeado y que ha sido transportado a una distancia considerable, queda uno estupefacto al pensar en el increíble número de años que han debido transcurrir necesariamente para que ese trabajo llegara a su fin. Pues todos esos cantos rodados han sido transportados y probablemente redondeados luego de depositarse las capas blancas y mucho tiempo después de la formación de las capas inferiores que contienen las conchas pertenecientes a la época terciaria.
