Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Observamos un cambio notable en la estructura geológica de las llanuras. Desde nuestra partida yo había examinado detenidamente los cantos del río, y, durante los dos últimos días, había notado la presencia de algunos pequeños guijarros de basalto muy celular. Esos guijarros aumentaron en número y en tamaño, aunque ninguno de ellos llegaba a ser tan grande como la cabeza de un hombre. Esta mañana, sin embargo, guijarros de la misma especie, pero mayores, se hacen de pronto abundantes y, al cabo de una media hora, columbramos a 5 o 6 millas de distancia el ángulo saliente de una gran plataforma de basalto. En la base de esta plataforma burbujea el río al saltar sobre los bloques caídos en su lecho. Durante 28 millas la corriente del río se encuentra obstaculizada por esas masas basálticas. Por debajo de ese lugar, inmensos fragmentos de las primitivas rocas pertenecientes a la formación errática son asimismo numerosos. Ningún fragmento de tamaño algo considerable ha sido arrastrado a más de 3 o 4 millas por la corriente del río. Luego, si se tiene en cuenta la singular velocidad del considerable volumen de agua que lleva el Santa Cruz; si se considera que ninguna disminución en la velocidad de la corriente tiene lugar en punto alguno, tenemos en eso un evidente ejemplo del escaso poder de los ríos para arrastrar fragmentos de piedra siquiera de mediano grosor.