Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo De igual modo que los antiguos navegantes cuando se aproximaban a una tierra desconocida, nosotros examinamos y anotamos los menores signos que puedan indicar un cambio. Al ver un tronco de árbol flotando o un bloque errante desprendido del peñasco primitivo, experimentamos tanta alegría como si viéramos una selva que cruzara por encima de las cúspides de la Cordillera. Pero el signo que más promete es una capa espesa de nubes que permanece constantemente en el mismo lugar. Ese signo, en efecto, debía cumplir todas sus promesas, como pudimos juzgarlo más tarde; pero, de momento, tomamos las nubes por la cima de la misma montaña y no por masas de vapores condensados en torno a su helada cima.
(26 de abril)