Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Hay pocas observaciones que hacer acerca de la zoología de estas islas. Ya he descrito el buitre o Polyborus. Además, se encuentran halcones, búhos y algunos pequeños pájaros terrestres. Hay un gran número de aves acuáticas, y antiguamente, a creer por los relatos de los navegantes de tiempos pasados, debían de ser más numerosas aún. Un día observaba yo un cuervo marino que jugaba con un pez que había apresado. Ocho veces consecutivas dejó el ave su presa, y después se lanzó tras del desgraciado pez y, aun cuando el agua era muy profunda, siempre lo volvió a sacar a la superficie. En los parques zoológicos he visto a una nutria tratar a un pez de la misma manera, absolutamente como juega un gato con un ratón. No conozco otro caso en que la madre Naturaleza se muestre tan malignamente cruel. Otro día me situé entre un pingüino (Aptenodytes demersa) y el agua, y me divertí mucho observando sus costumbres. Era un ave muy valiente y se batió conmigo para rechazarme hasta que pudo llegar al mar. Me fue preciso darle violentos golpes para que se detuviera; pero así que había logrado dar un paso adelante era imposible hacerla retroceder y tenía un aire decidido digno de verse; movía la cabeza de derecha a izquierda de la manera más extraña, como si sólo pudiera ver por la base y por la parte anterior de los ojos. A esa ave se la denomina ordinariamente pingüino-jumento, porque tiene la costumbre, cuando está a orillas del mar, de echar la cabeza hacia atrás y lanzar gritos que semejan, hasta causar asombro, al rebuzno de un asno; cuando, al contrario, está en el mar y no se le molesta, lanza una nota profunda, solemne, que a menudo se oye durante la noche. Cuando bucea, se sirve de sus cortas alas a guisa de aletas natatorias, pero en tierra las utiliza como patas delanteras. Cuando se arrastra, pudiera decirse a cuatro patas, a través de los matorrales o sobre la cima de un acantilado cubierto de césped, se mueve tan de prisa que se le pudiera tomar por un cuadrúpedo. En el mar, cuando pesca, sube a la superficie para respirar y se sumerge de nuevo con tal rapidez que desafío a quienquiera que sea a que lo toma a primera vista por un pez que salta fuera del agua para su recreo.
