Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Al parecer, les gusta tener con ellos algunos europeos, y la vieja María, una de las mujeres más influyentes de la tribu, rogó una vez a Mr. Low que permitiera a uno de sus marinos quedarse con ellos. Pasan aquí la mayor parte del año; sin embargo, en verano, van a cazar al pie de la Cordillera, y algunas veces se remontan hacia el norte, hasta el río Negro, que se encuentra a una distancia de 780 millas (1.200 kilómetros). Poseen un gran número de caballos; según Mr. Low, cada hombre tiene cinco o seis, y hasta las mujeres y los niños poseen cada uno el suyo. En tiempos de Sarmiento (1580), esos indios estaban armados de arcos y flechas, que han desaparecido desde hace tiempo; poseían también en aquel entonces algunos caballos. Es éste un hecho curioso, que prueba con qué rapidez se han multiplicado los caballos en América del Sur. Los primeros fueron desembarcados en Buenos Aires en 1537; esta colonia fue abandonada durante algún tiempo y los caballos se hicieron salvajes; ¡y en 1580, tan sólo cuarenta y tres años después, se les encuentra ya en las costas del estrecho de Magallanes! Míster Low me dice que una tribu vecina de indios que hasta ahora no ha empleado el caballo, empieza a conocerlo y apreciarlo; la tribu que habita los alrededores de la bahía de Gregory le da sus caballos viejos y envía allí, cada invierno, algunos de sus hombres más hábiles para ayudarles en sus cacerías.