Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Si al abandonar Tierra del Fuego se sube hacia el norte siguiendo la costa occidental del continente, se encuentra en esa costa, salvo un pequeño aumento de calor, más o menos la misma temperatura, la misma humedad, las mismas tempestades de viento que en Tierra del Fuego. Las selvas que cubren la costa en una extensión de 600 millas (960 kilómetros) al norte del cabo de Hornos ofrecen un aspecto casi análogo. Esa igualdad de clima se continúa hasta 300 o 400 millas (480 a 640 kilómetros) más al norte; la prueba es que en Chiloé (que corresponde en latitud a las partes septentrionales de España) el melocotonero raramente produce frutos, mientras que las fresas y las manzanas maduran perfectamente. Hasta se está obligado a veces a llevar a las casas⁽¹¹⁹⁾ las espigas de cebada y de trigo para hacerlas secar y madurar. En Valdivia (a los 40° de latitud, la misma que en Madrid), las uvas y los higos maduran, pero no son comunes; las aceitunas maduran raramente y las naranjas jamás. Sabido es que esos frutos maduran admirablemente en las correspondientes latitudes de Europa; y, hecho notable, en el mismo continente, a orillas del río Negro, casi a la misma latitud que Valdivia, se cultiva la batata (convolvulus), y la vid, la higuera, el olivo, el naranjo, la sandia y el melón producen frutos en abundancia. Y aunque el clima húmedo e igual de Chiloé y de las costas situadas al norte y al sur convienen tan poco a nuestros frutos, sin embargo las selvas indígenas, desde los 45° a los 28° de latitud, rivalizan casi por su bella vegetación con las espléndidas selvas de las regiones intertropicales. Arboles magníficos de pulimentadas cortezas y admirablemente coloreados, pertenecientes a una multitud de especies, están cargados de plantas monocotiledóneas parásitas; por todas partes se ven inmensos helechos gigantescos y gramíneas arborescentes que envuelven los árboles en una masa impenetrable hasta una altura de 30 o 40 pies sobre el nivel del suelo. Las palmeras crecen a los 37° de latitud. Una gramínea arborescente que se parece al bambú, a los 40°; otra especie, muy próxima pariente del bambú, y que también alcanza una gran altura, pero sin ser tan derecha, crece hasta los 45° de latitud.