Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo La extensión de los glaciares hasta la mar debe depender principalmente, a mi juicio (bien entendido que admitiendo que haya cantidad suficiente de nieve en la región superior), de la poca elevación del límite de las nieves perpetuas sobre las escarpadas montañas situadas cerca de la costa. Siendo muy poco elevado el límite de las nieves perpetuas en Tierra del Fuego, era de esperar que muchos glaciares se extendieran hasta el mar. No experimenté menos un profundo asombro cuando, en una latitud correspondiente a la de Cumberland, vi todos los valles de una cadena de montañas, en la que las más altas cimas no se elevan casi más que de 900 a 1.200 metros, llenos de ríos de hielo, descendiendo hasta la costa. Casi todos los brazos de mar que penetran hasta los pies de la cadena más elevada, no sólo en Tierra del Fuego, sino durante 650 millas (1.040 kilómetros) en la costa que se dirige hacia el norte, terminan por "inmensos y asombrosos glaciares", para emplear las palabras de uno de los oficiales encargados de sondear las costas. Grandes masas se destacan a menudo de esos cantiles de hielo, y el ruido que hacen al caer parece la andanada de un navío de guerra. Esos desprendimientos, como ya lo dije en el capítulo precedente, provocan la creación de olas terribles que van a romperse en las costas vecinas. Sabido es que los terremotos hacen caer algunas veces inmensas masas de tierra, desde lo alto de los acantilados; ¡cuál no será el terrible efecto de un violento terremoto (que ocurrió en estos parajes)⁽¹²¹⁾ en una masa como la de un glaciar, masa ya en movimiento y atravesada por inmensas grietas! Estoy dispuesto a creer que el agua sería lanzada fuera del más profundo estrecho para volver un instante después con una fuerza tan horrible que arrastraría como a verdaderos haces de paja los bloques de roca más considerables. En el estrecho de Eyre, en una latitud correspondiente a la de París, hay inmensos glaciares y, sin embargo, la montaña vecina más elevada no tiene sino 6.200 pies (1.860 metros) de altitud. Se ha visto en ese estrecho unas cincuenta montañas de hielo dirigiéndose al mismo tiempo hacia el mar y una de ellas debía de tener por lo menos 168 pies (50,5 metros) de altitud total. Algunas de ellas llevaban consigo bloques de granito bastante considerables y otros peñascos diferentes, de la arcilla esquistosa que constituye las montañas circundantes.