Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Las aves más notables son, quizá, dos especies del género Pteroptocos (Megapodius y Albicollis de Kittlitz). La primera, a la cual los chilenos le dan el nombre de turco, es tan grande como el zorzal, con el que tiene mucha semejanza; pero sus patas son mucho más largas, su cola más corta y su pico más fuerte; es de color pardo rojizo y bastante común. Vive en el suelo, oculto entre los matorrales esparcidos acá y allá en las colinas secas y estériles. De vez en cuando se le puede ver, con la cola levantada, pasar rápidamente de un zarzal a otro, y es suficiente un poco de imaginación para llegar a creer que el ave tiene vergüenza de si misma al comprender cuán ridícula es. Cuando se le ve por vez primera, se tienen intenciones de exclamar: "He aquí un ejemplar horriblemente mal rellenado de paja que se escapó de un museo y ha vuelto a la vida". Es muy difícil hacer que vuele; no corre y se limita a saltar. Los diferentes y ensordecedores gritos que lanza cuando está oculto en los matorrales, son tan extraños como puede serlo su aspecto. Se dice que construye su nido en un profundo agujero, por debajo de la superficie del suelo. He disecado muchos ejemplares de él; el buche, muy musculoso, contenía insectos, fibras vegetales y piedrecitas. Dados su carácter, sus largas patas, sus pies destinados a escarbar el suelo, la membrana que recubre sus narices, sus alas cortas y arqueadas, esta ave parece relacionar en cierta medida los zorzales con el orden de las gallináceas.