Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Esta isla tiene unas 90 millas (145 kilómetros) de longitud por una anchura de un poco menos de 30 millas (48 kilómetros). Está entrecortada de colinas, mas no de montañas, y recubierta por completo de una inmensa selva, excepto allí donde se han roturado algunos campos alrededor de chozas cubiertas de rastrojo. A cierta distancia, se creería ver de nuevo a Tierra del Fuego; pero, vistos de más cerca, los bosques son incomparablemente más bellos. Un gran número de árboles de hoja perenne y de plantas de carácter tropical reemplazan aquí las sombrías y tristes hayas de las costas meridionales. En invierno el clima es detestable; por lo demás, no es mucho mejor en verano. Creo que hay pocos lugares en las regiones templadas del mundo donde llueva más. El viento sopla permanentemente tempestuoso, y el cielo está siempre cubierto; una semana completa de buen tiempo es casi un milagro. Hasta es difícil percibir la Cordillera; durante todo el tiempo que duró nuestra estancia allí, no vimos sino una sola vez el volcán Osorno y fue antes de salir el Sol; a medida que éste ascendía, la montaña iba desapareciendo gradualmente en las brumosas profundidades del cielo, y ese lento desvanecimiento no dejó de interesarnos vivamente.