Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo El capitán Fitz-Roy hace constar, en su excelente relación de ese terremoto, que se vieron en la bahía dos erupciones: una semejante a una columna de humo, y la otra parecida al chorro de agua lanzado por una inmensa ballena. Por todas partes también el agua parecía en ebullición, se puso negra y dejó escapar vapores sulfurosos muy desagradables. Se observaron igualmente esos últimos fenómenos durante el terremoto de 1822 en la bahía de Valparaíso. Pueden ser explicados por la agitación del lodo que forma el fondo del mar, lodo que contiene materias orgánicas en descomposición. He notado, durante un día muy tranquilo, en la bahía de El Callao, que el cable del navío, al flotar en el fondo, producía una línea de burbujas de gas. Las clases inferiores, en Talcahuano, estaban persuadidas de que el terremoto provenía de que las ancianas indias que habían sufrido algún ultraje dos años antes, habían cerrado el volcán de Antuco. Esta explicación, por ridícula que pueda ser, no deja de ser curiosa; prueba, en efecto, que la experiencia enseña a esos ignorantes que existe una relación entre la cesación de los fenómenos volcánicos y el terremoto. En el punto en que cesa su percepción de la causa y del efecto, invocan el socorro de la magia para explicar el cierre de la válvula volcánica. Esa creencia es tanto más extraña en el caso actual cuanto que, según el capitán Fitz-Roy, hay lugar a creer que el volcán no había dejado de estar en actividad.