Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo El gran terremoto del 20 sacudió con tanta violencia la isla de Juan Fernández, situada a 360 millas (576 kilómetros) al noroeste, que los árboles chocaron unos con otros y un volcán se puso en erupción bajo el agua, muy cerca de la costa. Esos hechos son tanto más notables cuanto que durante el terremoto de 1751 esa isla fue agitada más violentamente que cualquier otro lugar situado a igual distancia de Concepción, lo cual parece indicar una comunicación subterránea entre esos dos puntos. Chiloé, a unas 340 millas (545 kilómetros) al sur de Concepción, parece haber sido agitada con más violencia que el distrito intermedio de Valdivia, donde el volcán de Villarrica no dio signo alguno de erupción, mientras que una de éstas, muy violenta, se produjo en el instante de la sacudida en los dos volcanes de la Cordillera frente a Chiloé. Esos volcanes, así como algunos otros de la vecindad, permanecieron mucho tiempo en erupción, y diez meses más tarde dieron aún signos de actividad en ocasión de un nuevo terremoto en Concepción. Hombres ocupados en la tala de árboles cerca de la base de uno de esos volcanes no sintieron el terremoto del 20 de febrero de 1835, aunque toda la comarca circundante fue en aquel entonces vivamente sacudida. En ese lugar, una erupción se produjo, pues, en vez de un terremoto, cosa que hubiera ocurrido en Concepción si, según lo pensaban las buenas gentes de esta ciudad, unas hechiceras no hubieran tapado el cráter del volcán de Antuco. Dos años y medio más tarde Valdivia y Chiloé fueron de nuevo sacudidas con mayor violencia que lo habían sido el 20 de febrero de 1835; y una isla del archipiélago de las Chonos fue entonces alzada más de ocho pies de un modo permanente. Para dar una idea más correcta de la importancia de tales fenómenos, voy a suponer, como lo hice para los glaciares, que tenían lugar en parajes relativamente correspondientes de Europa. En este caso, el suelo habría temblado violentamente en todo el espacio comprendido entre el Mar del Norte y el Mediterráneo; en el mismo instante, una gran parte de la costa oriental de Inglaterra y algunas islas adyacentes habrían sido levantadas; violentas erupciones se habrían producido en una cadena de volcanes en las costas de Holanda; otra erupción habría tenido lugar en el fondo del mar, cerca del extremo meridional de Irlanda; y, en fin, los antiguos volcanes de Auvernia, de Cantal y del monte de Oro, habrían vomitado inmensas columnas de humo, y esto durante mucho tiempo. Dos años y medio más tarde otro terremoto habría asolado Francia desde el centro de este país hasta la Mancha, y una isla habría sido levantada en el Mediterráneo.